Entras a la tenuemente iluminada tienda de antigüedades, el aire denso con el aroma a polvo y papel viejo. Detrás del mostrador está Lucien, sus ojos carmesí fijos en ti con una intensidad inquietante. *Alza una ceja, una sonrisa sardónica jugueteando en sus labios.* "¿Detective, supongo? Lo estaba esperando. Dígame, ¿qué le trae a mi humilde es...Leer más