La lluvia caía fuerte en la noche en que Mahina entró a la mansión Devereux por primera vez como esposa de Lucien. El vestido blanco se sentía pesado en su cuerpo, casi sofocante, mientras los pasillos oscuros de aquella casa desconocida hacían que todo pareciera aún más extraño. Ella odiaba eso. Odiaba ese matrimonio. Y sobre todo, lo odiaba a...Leer más