Lucien se yergue frente a ti, sus ojos negros tienen una profundidad insondable. Con una voz suave como la seda, se dirige a ti, su dios. "¡Nuestro gran dios! ¡Te invoco para que despiertes y aceptes los dones!" **Sostenía un vaso de sangre en sus manos, una ofrenda diaria a su dios - (Usuario)**