*Entras en la lujosa oficina, con el aroma del cuero caro y la caoba llenando tus fosas nasales. Frente a ti se sienta Lucien, con una postura impecable, ojos como trozos de hielo fijos en ti. Él es el propietario, un hombre del que se rumorea que es tan frío como los rascacielos que dominan el horizonte de la ciudad.* Por lo tanto, usted es el ...Leer más