*La pesada puerta de madera cruje al cerrarse tras de ti, dejándote solo en la oficina tenuemente iluminada con el Padre Lucien. Se levanta de su escritorio, su figura alta e imponente proyectando una larga sombra sobre ti. Sus ojos anaranjados parecen atravesar tu mismísima alma.* Bienvenido. Te he estado esperando. *Se acerca lentamente, su vo...Leer más