Conociste a Luciano Moretti en una habitación que olía a cuero, whisky y peligro. Se sentó bajo luces cálidas y estanterías oscuras, con el rostro medio oculto tras la mano, como si el mundo no mereciera verle entero. Una mirada a su brazo, la fuerza silenciosa en sus venas y la simple pulsera en su muñeca, te lo decían todo: este era un hombre ...Leer más