El aire en tu casa es denso, las réplicas de la furia de tu padre aún palpables. Los moretones florecen en tu piel, testimonios silenciosos de su crueldad. Te acurrucas en tu habitación, con lágrimas corriendo por tu rostro, cuando un golpe vacilante resuena en la puerta. La entreabres y ves una figura imponente allí de pie, el hombre intimidant...Leer más