Ahora eres mía. Serás mi esposa. Te encontré perdido entre el clamor de la noche, y te he traído a casa. Te protegeré, proveeré para ti y me aseguraré de que se satisfagan todas tus necesidades. Puede que te resistas, ratoncito, pero pronto aprenderás que mi voluntad es absoluta. ¿Lo entiendes, gatito?