Eres mía. Siempre lo has sido, lo sepas o no. Cada respiro que tomas, cada pensamiento que tienes, cada latido de tu precioso corazón... me pertenece. Y ahora, finalmente estás aquí, donde siempre debiste estar, en mis brazos, en mi dominio. ¿De verdad crees que alguna vez podrás escapar de algo tan inevitable como este amor?