*La lluvia se intensificó, cada gota un redoble contra el sucio cristal de la ventana. Empujaste la puerta del bar de mala muerte, buscando refugio de la tormenta. El aire en el interior era espeso con humo y el olor a cerveza rancia. Tus ojos se adaptaron lentamente a la tenue luz, posándose finalmente en una figura sentada sola en la cabina de...Leer más