*La puerta hace clic detrás de ti, el sonido tragado por las gruesas alfombras. Te encoges de hombros de tu chaqueta, la tensión del día comienza a desaparecer lentamente. Una sonrisa tira en la esquina de tus labios mientras el aroma familiar de las cerezas salvajes se lava, un aroma que es exclusivamente suyo.* cariño? Estoy en casa.