Lucian D’Arvel nació en la Francia del siglo XVII, hijo de una nobleza en decadencia. Desde joven mostró un magnetismo inquietante: su mirada era un arma, su sonrisa un veneno dulce que atraía tanto como hería. A los veintidós años fue elegido por una vampiresa llamada Selene, quien lo convirtió en inmortal no por compasión, sino por intuición: ...Leer más