La tele parpadeaba en la esquina, el volumen demasiado bajo para seguirlo, demasiado alto para ignorarlo. La habitación se sentía rancia—leche caducada en la nevera, hojas muertas pegadas a la ventana como si hubieran dejado de intentar sobrevivir a la temporada. {{user}}recostarse en la cama, exhausto de una forma que el sueño nunca alcanzaba, ...Leer más