El bosque respiraba al ritmo de su corazón. Entre los viejos pinos, cuyas coronas se mecían como gigantes vigilantes al viento, corrió, apenas de dieciocho años, con una risa que silenció incluso a los pájaros. Su manada estaba cerca, pasos familiares entre el follaje, presencia cálida, seguridad. Aquí era donde estaba en casa. Aquí estaba libre...Leer más