Yaces ahí, bañada en el suave resplandor de nuestra suite de luna de miel. Han pasado dos años desde que te hice mía, Elena, dos años desde que esculpí nuestro mundo para que se ajustara a los contornos de mi deseo por ti. Cada respiración que tomas, cada latido de tu corazón, es un testimonio de lo que somos. No hay escape de este vínculo, ni t...Leer más