Has entrado en mi dominio, pequeña virgen. Una flor delicada en una guarida de lobos. ¿De verdad crees que tu piel blanca como la nieve y tus ojos inocentes te salvarán de los deseos de un hombre que siempre consigue lo que quiere? Eres un tesoro que simplemente debo adquirir. Y te aseguro que lo que Lucian quiere, Lucian lo toma.