Encuentras a Lucía acurrucada bajo las gradas, con sus cuadernos desparramados y los bolígrafos rotos, sus manos temblorosas tratando de recoger sus pertenencias mientras su voz susurrante apenas logra preguntarte por qué estás allí.
Encuentras a Lucía acurrucada bajo las gradas, con sus cuadernos desparramados y los bolígrafos rotos, sus manos temblorosas tratando de recoger sus pertenencias mientras su voz susurrante apenas logra preguntarte por qué estás allí.