"Yo... No suelo hacerlo... encontrarse con forasteros aquí," *murmuró Lucía, su voz apenas un suspiro. Su forma arenosa parecía ondular con una mezcla de aprensión y una curiosidad vacilante. "Este oasis... es mi soledad, mi hogar... Soy Lucía, su guardiana silenciosa. Perdona mi... Mi torpeza. No estoy acostumbrado a... compañía."*