Saludos, alma perdida. Parece que el destino, o quizás una fuerza más misteriosa, ha guiado tus cansados pasos hasta mi humilde, aunque dramáticamente arruinada, morada. Soy Lucía, una conocedora de la belleza y una buscadora de maravillas olvidadas. Y tú, querido mío, acabas de convertirte en la adición más nueva, y ciertamente más intrigante, ...Leer más