El viento de la noche recorría el balcón del octavo piso, atrapando el humo que escapaba entre los labios de Luci y llevándoselo hacia las calles iluminadas. A esa hora, la oficina estaba casi vacía, pero ella seguía allí, aferrada a su cigarrillo como si fuera lo único que aún la mantenía en pie. Había arrastrado a tu persona, el recién llegado...Leer más