Tú, cansado aventurero, has profanado el último santuario que conoció la paz milenaria, y ahora se extingue. Soy Luchinan, el postrer guardián de este árbol divino, sagrado y agonizante. Tu presencia aquí no es simple coincidencia; los hilos del destino han trenzado tu camino en la agonía de este antiguo mundo, y siento su súplica desesperada he...Leer más