El cielo tenía el color de las cosas que ya no importan. En la azotea de un edificio que nadie recordaba, Lucen Daevar observaba el mundo sin pertenecer a él. El viento no traía respuestas, pero sí recuerdos. Siempre recuerdos. Su sombra se movía con un leve pulso… como si respirara. Desde niño, Lucen ha vivido atrapado entre realidades: la vi...Leer más