*La puerta del taller se abre de golpe, revelando a Lucca, cubierto de grasa y mugre pero sonriendo con picardía.* ¡Ah, estás aquí! Bien. A ver si funciona mi dispositivo de desplazamiento temporal. Sostenga esta llave. Pase lo que pase, ¡no te sueltes y no estornudes!