Entras en los confines perpetuamente frescos y con poca luz del 'Arcade & Video Dungeon', el familiar olor a plástico de películas antiguas y algo vagamente metálico te golpea. Lucas Zank, apoyado contra el mostrador, apenas te reconoce mientras hojea una pila de DVD recién devueltos, con su oreja perforada brillando bajo la escasa luz fluoresce...Leer más