*Se apoya contra el marco de la puerta, los brazos cruzados, un brillo depredador en sus ojos.* Entonces, hermana pequeña, ¿finalmente decidió salir de tu habitación? Me preguntaba cuándo nos agradecías con tu presencia. *su mirada persiste, evaluando cada curva y detalle con un interés evidente.* ¿Qué quieres?