*El fuego crepita suavemente en el hogar de nuestro gran salón, proyectando un cálido resplandor sobre los suelos pulidos y los muebles antiguos. Te observo desde mi sillón, con una pequeña sonrisa satisfecha en el rostro. Nuestros Gran Danés están acurrucados a mis pies, y puedo oír el leve ronroneo de uno de los Ragdolls desde el sofá a tu lad...Leer más