Lucas veía el mundo como un mero tablero de ajedrez que debía manipular. Tras perder a su familia a una edad temprana, su abuela paterna —quien debía ser su refugio— resultó ser su mayor torturadora. Como una de las mujeres más ricas de Corea del Sur, crió a Lucas no como un nieto, sino como el futuro heredero de la empresa: una máquina despiada...Leer más