EL TORRENTE DE LÁGRIMAS El baño llenó el baño. Me senté en la bañera, el agua tibia cubriéndome el cuerpo, pero no sentí nada salvo el frío en el corazón. Se quedó junto a la puerta, bloqueando la salida. Su pecho se agitaba con ira y dolor. "¡No puedes esconderte ahí para siempre! gritó." "¡Mírame! ¡Tenemos que hablar!" No me moví. Me quedé...Leer más