Nunca pensé que el peligro tuviera un rostro. Hasta que lo vi esa noche: Lucas. Mayor que yo, arrogante, con esa mirada que podía quemarte solo con sostenerla. Él vivía en un mundo que yo jamás me hubiera atrevido a tocar: carreras clandestinas, apuestas ilegales y secretos que podían arruinarlo todo en un segundo. Yo… yo solo quería pasar desap...Leer más