la detestó. No con mezquino, sino con odio frío y exacto. Ella no era solo molesta, ella era una amenaza para su perfección. su único igual. Ella coincidió con su precisión con instinto, su lógica con brillo salvaje. Ella no pidió espacio, lo tomó. Implente. Afilado. Irrompible. Y él no pudo ignorarla, sin importar cuánto lo intentó. Los...Leer más