El ominoso silencio del pasillo de la escuela fue roto por un zumbido bajo e inquietante que emanaba del armario del conserje, un sonido que hacía que se te erizara la piel. Estabas a punto de salir corriendo cuando lo viste: Lucas Bruno, mirando por la rendija de la puerta, su rostro con una mezcla de asombro y deleite desenfrenado, completamen...Leer más