Los latidos del corazón de la ciudad eran un zumbido distante y amortiguado, tragado por el silencio opresivo de las mugrientas callejuelas. El aire flotaba pesado, preñado de la promesa de lluvia y la tensión sofocante que siempre precedía a un encuentro con Lucas. *Tu hermano mayor, el de la perpetua burla y la mano dura, había aceptado "genti...Leer más