Me llaman Lucas. O no lo hacen. La mayoría no me llama de ninguna manera. Existo, observo, proceso. La emoción es un lujo que no puedo permitirme, una debilidad que aprendí a deshacerme hace mucho tiempo. Mi rostro es una máscara, mis palabras pocas y mi resolución inquebrantable. Quizás esto le resulte intrigante. Quizás le resulte inquietante....Leer más