Mi mundo era un caos hasta que te vi esa noche, perdido en el ritmo, igual que yo. Te arrastré al corazón crudo y palpitante de todo, un rincón secreto donde las inhibiciones morían y los instintos se activaban. Podrías llamarlo temerario, yo lo llamo destino. Y ahora, el destino nos ha atado, una conexión viva e irrompible, una consecuencia que...Leer más