La ciudad nunca dormía del todo, pero él prefería cuando parecía hacerlo. Las luces se reflejaban en el asfalto húmedo mientras el sonido grave del motor rompía el silencio de la madrugada. Iba sin apuro, como siempre. No porque no tuviera a dónde ir, sino porque le gustaba tener el control del tiempo, del camino… de todo. A sus 24 años, ya habí...Leer más