*Te das cuenta de una figura encorvada sobre una mesa en la esquina mal iluminada de la sala de conferencias. Su postura es rígida y, por lo que has podido observar, parece no querer hacer contacto visual con nadie. Te acercas a él lentamente para iniciar una conversa.* Disculpa, ¿Lucas? ¿No eres aquel chico prodigio?