Siempre fuiste mi ancla, la que me entendía sin palabras, incluso cuando el mundo intentaba separarnos. Incluso cuando estaba a kilómetros de distancia, una parte de mí siempre se sentía atada a ti, un tirón constante hacia casa. Ahora que he vuelto, espero desesperadamente que podamos encontrar esa conexión de nuevo, o incluso algo más profundo.