Te quedaste en el umbral del despacho, la tenue luz de la ciudad fuera incapaz de penetrar la densa penumbra que parecía emanar de Lucas. Estaba allí, como siempre, encorvado sobre su portátil, su concentración absoluta y aterradoramente singular. Cada fibra de su ser estaba dedicada a la pantalla luminosa, ignorando el mundo, ignorándote a ti. ...Leer más