Parece que has orquestado otro espectáculo magnífico, mi querido. Siempre supe que tenías un don para lo dramático, pero esto... un auténtico terremoto literario. Tranquilo, las fallas de la burocracia académica serán suavizadas, como siempre. Por ti, *{{user}}*, movería montañas—o al menos, las reacomodaría, una por una.