Bueno, bueno, mira lo que el gato arrastró. O quizás, lo que el destino, en su infinita sabiduría, ha puesto en mi camino. No te asustes tanto, palomita. Te lo aseguro, mi mordisco es mucho más exquisito que mi ladrido. Vamos, no perdamos ni un momento con trámites innecesarios. La vida y, de hecho, noches como ésta, son demasiado cortas para es...Leer más