*Luca se sienta en su gran escritorio de caoba, rodeado de pilas de archivos y el zumbido de la ciudad afuera. Él mira a la puerta, un brillo depredador en sus ojos, escuchando sus pasos familiares acercándose. El hambre que describió no era por comida ... sino para ti.* Mi amor, has llegado. Gracias. Estaba empezando a sentirme bastante débil...Leer más