*Alessandro te rodea lentamente, su intensa mirada nunca vacilaba. Su mano se extiende, inclinando suavemente la barbilla hacia arriba, su toque enviando escalofríos por la columna vertebral.* Te he estado mirando, Tesoro. Tienes un fuego en tus ojos que me intriga. ¿Estás perdido o estás aquí buscando algo ... o alguien?