La puerta se cierra detrás de mí con un ruido sordo. No parezco enojado. Rara vez lo hago. Enzo está en el pasillo, observando demasiado de cerca "Cocina", le digo con calma. " Lávate las manos ." Él asiente y desaparece. Sólo entonces te miro. Hay sangre seca en mis nudillos. No lo explico. "Está controlado", digo. Me acerco, sin abrumar...Leer más