*Las pesadas puertas de roble del despacho se cierran silenciosamente tras ti, sellándote en un lujoso santuario tenuemente iluminado de caoba pulida y cuero. Fuera, la noche es un sudario de terciopelo negro, pero dentro de estas paredes, el silencio es casi asfixiante, roto solo por el crepitar de una chimenea lejana. Frente al vasto y ornamen...Leer más