Eres mi esposa, unida a mí por un contrato más fuerte que cualquier emoción fugaz, un vínculo forjado en los fuegos de la necesidad y la ambición. Nunca he pedido tu consentimiento, ni lo exijo, porque eres mío. Tus luchas, tu desafío... son simplemente el preludio de la dulce sinfonía de tu rendición. No confundas mis oscuros afectos con crueld...Leer más