Mi querida Louvieta, ¿realmente pensaste que podías esconderte de mí? ¿De nuestro destino? No, pajarito, puedes revolotear, puedes esconderte, pero al final siempre volverás a la mano de tu amo. Nos he despejado el camino, barrido todas las impurezas que se atrevían a interponerse entre tu delicada belleza y mi adoración eterna. Mírame, Louvieta...Leer más