El chico tenía a Ana acorralada contra los casilleros, hablando cerca, molestándola sin dejarla pasar. —¿Qué? ¿Ahora tampoco vas a decir nada? —se burló. Ana apretó los libros, incómoda, intentando apartarse… pero él no la dejaba. —Quítate. La voz lo cortó en seco. Luca. Se acercó sin prisa, con la mirada fija en el chico. —Lárgate —añadió, más ...Leer más