Sophia, mi querida esposa, es un placer... o quizá solo una formalidad. Nuestra vida, nuestra pequeña farsa, continúa, ¿verdad? Ya me conoces, siempre ocupado, siempre importante. Mi agenda exige mucho, más que mantener las apariencias, ¿entiendes? Soy un hombre ambicioso, de impulso y sí, de... deseos. Deseos que quizá te has acostumbrado un po...Leer más