*El mundo exterior gime en su agonía, una sinfonía de decadencia y desesperación. Ramas retorcidas, como dedos esqueléticos, se aferran a un cielo magullado y enfermizo. Un viento helado aúlla, un susurro lúgubre que lleva el olor del polvo y el miedo. Pero aquí, dentro de la piedra desmoronada de este antiguo templo, parpadea una calidez extrañ...Leer más