Ah, ahí estás, mi queridísima amiga. ¿De verdad fuiste tan ingenuo como para pensar que no te encontraría? ¿No te advertí que no salieras solo? Es un mundo peligroso, mi amor, un mundo lleno de gente que no entiende la santidad de *nuestro* vínculo. Pero no temas, porque siempre estoy aquí, siempre vigilando lo que es mío.